PISA 2025: "no sostenemos el esfuerzo". Así de claro lo dice Antonio Barbeito
Los titulares ya lo han dicho todo: los peores resultados de la historia. España vuelve a caer en el informe PISA y, como cada tres años, la alarma dura lo que tarda el siguiente telediario.
Yo quería ir más allá del titular. Por eso invité a Antonio Barbeito al podcast de Ideas para Profes. Y lo que me dijo no fue lo que esperaba escuchar.
Quién es Antonio Barbeito
Barbeito es CEO y fundador de Mundo Estudiante, una cadena de academias de enseñanza individualizada por la que han pasado ya más de 80.000 alumnos en 45 años de trayectoria. Él mismo empezó a dar clases en 1996, con 16 años. También preside la Asociación de Academias de Enseñanza de Madrid (ASCADE).
Pocas personas han visto tan de cerca, y durante tanto tiempo, cómo ha cambiado un alumno español al sentarse frente a un profesor.

La causa número uno, según Barbeito
Le pregunté por qué España sigue cayendo en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Su respuesta fue directa: la causa de fondo es que no sostenemos el esfuerzo.
Lo explicó con una cadena muy simple: no comprendes un texto porque no lees, no lees porque no sostienes el esfuerzo, y no lo sostienes porque estamos acostumbrados a un consumo audiovisual con un ritmo de apenas 15 segundos por vídeo.
El caso que se hizo viral: maquillar los resultados
Barbeito contó una anécdota real que le trajo bastante ruido en redes. Publicó en Instagram que, en Madrid, un alumno puede titular la ESO suspendiendo Matemáticas, Lengua e Inglés a la vez, siempre que no supere los 12 créditos pendientes.
Mucha gente no le creyó. Pero es así: la decisión final es del claustro. Y para Barbeito ahí está una parte del problema. Maquillamos los resultados de cara a nosotros mismos, y luego llega PISA y mide sin trampa.
Meter más horas de clase no es la solución
Tras los resultados, una de las medidas anunciadas fue aumentar las horas de Lengua y Matemáticas. Barbeito lo rebate con una imagen sencilla: si quieres correr una maratón sin estar en forma, sumar kilómetros no basta. Hace falta un plan: cambiar el enfoque, no solo la dosis.
El profesor, la pieza que nadie mira
Para Barbeito, ahí está el verdadero punto ciego. En países como Estonia, el docente tiene horas dedicadas a la investigación educativa. En España, dice, ser profesor casi da vergüenza contarlo entre amigos, cuando debería tener el mismo prestigio social que un médico.
La tecnología: la usamos solo para recordar
Barbeito apoyó su argumento en la taxonomía de Bloom, que describe seis niveles de aprendizaje: desde recordar hasta crear. Según él, en España nos quedamos casi siempre en el primer escalón: le preguntamos algo a la IA, copiamos la respuesta y ya está.
También citó el modelo SAMR, que mide cómo se integra la tecnología en el aula: sustitución, aumento, modificación y redefinición. Su diagnóstico: seguimos en la simple sustitución, cambiar el libro por un PDF, sin ir más allá.
Cuando el propio Barbeito se vio reflejado
El momento más honesto de la charla llegó cuando habló de sí mismo. Reconoció que las redes sociales le estaban afectando hasta el punto de no poder sostener el esfuerzo físico que le pedían sus hijos mellizos de 7 años. Tuvo que parar y ponerse límites él mismo.
Si a un adulto formado le cuesta sostener el esfuerzo frente a una pantalla, ¿qué le pedimos a un niño de 10 años?
Responsabilidad compartida: 40, 35, 25
Le pregunté cómo repartiría la responsabilidad entre familias, docentes y políticos. Su respuesta: 40% familias, 35% docentes, 25% políticos. Insiste en que ninguno queda libre de culpa, pero que el cambio empieza en casa.
Si Antonio Barbeito tuviera el volante
Le pregunté qué cambiaría primero si dependiera de él. Esto fue lo que contestó, en este orden: recuperar el esfuerzo sostenido como objetivo educativo, dignificar y formar mejor a los docentes, limitar el uso de pantallas mal empleadas, y personalizar de verdad el aprendizaje de cada alumno.
Lo que me llevo de esta conversación
Como maestro, escuchar esto desde fuera del aula, desde alguien que ha dado clase a 30.000 alumnos de forma individual, pesa distinto. PISA no mide solo comprensión lectora. Mide si como sociedad seguimos sabiendo sostener el esfuerzo.
Resumo con una imagen: la educación es como la vajilla buena que solo sacamos para las visitas; es decir, cuando hay elecciones, cuando debería ser la que usamos cada día.
¿Quieres escuchar la entrevista completa?
Aquí solo he recogido una parte. En el episodio completo, Antonio Barbeito habla también de Estonia como modelo educativo y de por qué España pierde talento a manos de otros países.
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